lunes, 31 de octubre de 2011

Cosas que pasan (y no son chidas)

Ando bien preocupado (¡los saben dicen que hay que ocuparse no preocuparse!) pues tengo dos grupos que no han respondido a ninguno de mis esfuerzos por que les vaya mejor. Es la primera vez que tengo un promedio tan gacho (tengo 54 en uno y en otro 58). Uno saca notas muy bajas y el otro nomás no entrega tareas. ¿Así cómo?

Concurso
El sábado hubo concurso de disfraces. Como soy bien aburrido no me disfracé. La música y las cheves eran suficiente para mi. Supongo que debe ser divertido pero el sólo hecho de tener que ponerme a pensar en eso (sobre el disfraz) me da una hueva tremenda. Me dieron ganas de invitar a mi camarada el coco para que vieran la trasformación terrorífica de mi cuate pero él, junto con B. Zaragoza, ya pistean por su lado. (De hecho hace poco me encontré a Zaragoza pisteando y corriendo detrás de una morra (la de las nalgas operadas... según B. Zaragoza las tiene. A mí no me consta). La verdad es que me dio hueva y mejor me fui a aplastar a un sillón. Fue un buen rato a pesar del espectáculo de mal gusto (ja) que se aventó el Zaragoza.

Lo chido después del concurso es que me invitaron unas tostadas.

jueves, 27 de octubre de 2011

Azotes

Tenía ganas de ir a escribir al bar donde trabaja mi amiga la de las rifas. No obstante, como hay partidos, seguramente habrá una buena cantidad de clientes. El problema no es ese realmente, el problema es que no hay lugares suficientes para estacionarse.

Pero tenía (tengo) ganas de escribir. Necesito ponerme a pensar sobre esto, tema al que no le he dedicado demasiado tiempo. Siempre que pasa algo así recuerdo a la maestra de química cuando nos decía que la química era como una novia celosa, si te distraías ella se desquitaba perdiéndole el hilo de lo que estabas estudiando. El resultado en el parcial, según la maestra, no iba a ser tan bueno… Así me imagino a las partículas escalares, quienes a las distancia me ven celosas, por no ponerles la atención que requieren. La primera consecuencia es que estoy realmente oxidado, lo cual es triste. Muy triste.

Entonces, como probablemente no vaya al lugar donde puedo saludar a mi amiga la de las rifas, previo al inicio de una clase me puse a escribir (así bien rebelde yo). Ya me hacía falta. Últimamente me parece que todo va con retraso en mi camino. Quiero correr/volar pero no puedo. Aparte mis rodillas, chale, no me lo permiten. Aunque por supuesto no hablo de ese tipo de camino ni de ese caminar/volar. Chale.

En este ratito, mientras espero que regrese mi grupo completo, después de un descanso que yo no di, me puse a pensar qué fue o qué es lo que me motiva a estudiar algo así, y no puedo dejar de pensar que es puro masoquismo. El caso es sufrir.

lunes, 24 de octubre de 2011

Finalmente

Finalmente si fui al concierto de Guns & Roses. Estuvo bien aunque hubo un par de inconvenientes: el primero batallé mucho para ponerme de acuerdo con A., el segundo a Guns se le ocurrió salir a cantar hasta las 00:30 y el concierto terminó cerca de las 3:30am.

A medio concierto de repente me empecé a sentir mal (pura gastritis quiero pensar) y aparte traía sueño... Esto último también califica como inconveniente, creo.

Me voy a clase (pasaré coraje porque el examen estaba para cien... ¿sino sacan cien en un examen como ése entonces en cuál?)

viernes, 21 de octubre de 2011

Cheve con espuma

Volví al lugar donde trabaja mi amiga la de las rifas. Estuve un ratito nada más. La cerveza resultó ser mala consejera. ¿Alguna vez da buenos consejos? No sé. El caso es que me quedé un ratito y decidí salirme un poquito después que a los Cardenales de San Luis se les empezó a hacer bolas el engrudo. Iban ganando y los Rangers le dieron la vuelta. Los dejé 2-1. Me parece que pensó uno de los meseros que nada más había ido a cenar... sí pero también quería pistear pero decidí mejor irme al lugar que me gusta ir los sábados.

Antes de salirme hice un experimento casi científico.Volví principalmente porque quería repetir la experiencia de la bohemia sin espuma. Para esto debía sentarme -según yo- en la misma mesa para tener las mismas -o casi- condiciones. Encontré una respuesta inesperada (ja) sí hace espuma... y lo más extraordinario es que el resultado nos sugiere que la espuma sí depende de quién la sirve porque, por ejemplo, como mi amiga la de las rifas andaba ocupada la serví yo sin poner demasiado cuidado al asunto y se formó la espuma... Realmente, lo confieso aquí, después de haber servido la bohemia quise más a mi amiga la de las cheves porque no sólo es bonita (está guapetona), divertida (a veces) sino que además sirve cervezas con maestría!!

Me salí contento -no por la espuma claro- por el experimento. Tendré que repetirlo y le pediré a ella que vuelva a servirla para ver si todas las veces consigue evitar la espuma...

Seguiremos informando.

jueves, 20 de octubre de 2011

El Falso Catenaccio y el Pasto Sagrado del Electric Fields (borrador)

Me pone de mal humor poner exámenes. Es chistoso porque no los presento yo (¡pero si los reviso!). Todo lo que pasa me pone de malas. Por ejemplo, "no traigo formulario" o le "puedo preguntar", "es que no entiendo la redacción", etc., etc. Claro hay ocasiones que me parece que todo lo que sucede es divertidísimo. Incluso tengo una paciencia casi infinita, inagotable. Aunque por supuesto, depende mucho de cómo pregunten...

Pero hoy estoy de buen humor. Incluso contesté un par de cosas obvias -según yo-. Llegué alegre porque en el camino del "vestidor" (la sala de maestros) a la cancha me venía riendo del que hizo el examen –del estratega-. Según él el examen estaría bien difícil, que sería el equivalente, a jugar al catenaccio, que sólo un Messi podría abrir semejante cerrojo (o candado); y que sí era(n) lo suficientemente hábiles para sacarse la marca de encima, atrás los iba a esperar uno tan suavecito como Gattuso. No van ni a respirar, me dijo.

La causa de mi risa fue que realmente el examen no estaba complicado. Al principio me molestó porque cómo está eso que jugando de local juegue como visitante, ¿qué le pasa? Estando así las cosas llegué a la cancha donde fuimos recibidos por una hinchada que cantaba y gritaba emocionada –la verdad es que estaba vacía pero sí ustedes no le dicen a nadie yo tampoco-. Los aficionados sacaron los tubos de rayos catódicos haciendo que las tribunas se vieran espectaculares – en el electric fields los tubos de rayos catódicos hacen las veces de bengalas-.
Uno de los cantos más conmovedores y emocionantes que oí fue:

Vamooos Vamooos equipo que esta tarde tenemos que ganar
Vamooos Vamooos equipo que esta tarde tenemos que ganar
Vamooos Vamoos equipoooo pongamos hueeeevoooo
Que en esta canchaaaaa
Queremos verte campeeeón
Vamooo pongamos hueevo
Y apliquemos la ley de gauss…
(confieso que no hubo mucha imaginación pero a coro se oía muy bien).

Y en eso arrancó el partido. Empezó como se lo imaginaba el DT, los locales tirados atrás reventando, pegándole al rival y los contrarios confundidos. El DT sonreía. Regresó de la zona técnica nada más para decirme y a ti qué importa el espectáculo, ellos cantan igual. Cuando le pregunté qué iba a hacer cuando los silbaran a lo que contestó –imitando a Passarella- “no importa, ellos podrán ser cincuenta mil pero en la cancha mando yo”. Sin embargo, se molestó cuando le conté que me parecía que sería como uno de esos visitantes que juegan a cuidarse pero que luego les tiraban por todos lados; y sí, apenas a los cinco minutos en una jugada rápida un delantero contrario se puso delante de la portería. Sacó al portero pero el disparo salió desviado… uyyyy se oyó el suspiro de alivio de las tribunas del electric fields. El portero, me llamó la atención, se levantó aplaudiendo y gritando “¡así así, con huevos!”. ¿Con huevos qué? Estaba emocionado como si hubiera sido por él que el marcador siguiera cero cero. Pero no. Se les vino la noche ante la llegada continua del rival. Seguimos cero a cero pero no por mérito del equipo local sino por la mala puntería –o calidad- del rival.

El partido se rompió cuando un rival azotó un examen en el piso. El público se levantó de su asiento (los que aún no estaban de pie) a reclamar la grosería. El árbitro sancionó la majadería con una descarga eléctrica que provocó la protesta de todo el otro equipo. La protesta fue airada. Mientras más protestaban más corría el tiempo y más jugaban a favor del deseo del DT. Casi al final del partido los locales, en un descuido, marcaron el gol de la diferencia. Casi inmediatamente después se me cayó la pluma pero el árbitro no marcó igual que la anterior jugada. Hubo más protestas y uno de ellos salió repelido de la cancha. Un rato después en entrevista le confesé a un reportero que me agaché con miedo, por la descarga, pero que al final de cuentas yo no influyo en el marcador, aunque no dejó de señalar que el árbitro había inclinado la cancha y había sido localista.

El DT salió contento y sonriente del campo. Mencionó que el exquisito arte del catenaccio no lo puede disfrutar cualquiera. Se enojó y dejó la conferencia de prensa cuando le comentaron que le habían tirado a gol no menos de diez veces.

Si te maldigo que gano... (Hoy es "de vez en cuando")

1. Descubrí dos versiones de la canción (la que dice "cantinas muchas cantinas") que se llama "que me lleve el diablo". Hay una de los bravos del norte y hay otra de los huracanes.

2. Hoy (ayer) si vino mi amiga la de las rifas. Le conté que la extrañé el lunes. Le platiqué precisamente cuando se acercó a venderme el número perdedor -de la noche- que la eché de menos. Su respuesta fue "ay, es que los lunes no vengo". Lo chistoso es que mientras escribía la anécdota con ella llegó el vato de las joyas, que como ya dije el otro día, ahora toma sol... que es casi lo mismo.

3. Entonces me dijo, la de las rifas, "ay, pero hoy sí vine". Hasta mucho después pensé que tal vez era el pretexto que ocupaba para decirle "venga un abrazo". Lástima que se me ocurrió luego de un rato.

4. Si me hubiera preguntado el motivo de porqué la extrañaba le hubiera contestado que nadie me vende un número perdedor tan bonito como ella... jaja chale.

5. Me invitó a comprarle un número, como siempre. Le recordé que siempre perdía pero ella me corrigió que sí había ganado. Le dije que muy de vez en cuando ganaba y ella me contestó: ¡por eso, hoy es de vez en cuando! ¡Ya te toca! Pero de tocarme nada...

6. Lo único que me tocó bueno, digamos, durante el día fueron unas bohemias que pedí ya al último. Me encanta el cambio de sabor de la cerveza que sabe a agua (tecate) con la bohemia.

7. Me sentí abandonado otra vez -pero no en una esquina... lo cual no sé si sea bueno o malo- porque el vato de las joyas les estuvo tomando fotos durante un rato a las chavas. A Lili, a una que me cae muy bien pero que no sé como se llama y a mi amiga la de las rifas.

8. Me serví parte de la primera bohemia y lo que quedaba me lo sirvió mi amiga la de las rifas. Me contó que no sabía servir cerveza (¿no se sirve en el vaso y ya?). En mi opinión ninguna la sirve como ella, hasta se ve sexy (¿se veía sexy porque traía una cerveza en la mano o porque de veras me lo parece? Misterio).

9. Su duda consiste en que para algunos es molesto que se forme espuma y dice que otros les gusta (a esos vatos les gusta las malteadas). A mi me pareció perfecto porque no hizo espuma... luego me quedé con la duda de si la bohemia -oscura-la hace o no.

10. Por mera curiosidad científica me compraré unas bohemias hoy en la noche (por pura curiosidad nada más) y realizaré varios experimentos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Red

Últimamente he tenido muchos problemas con la red. O anda muy lenta o de plano no funciona. Lo malo es que las fechas límites o trámites que hay que hacer no cambian aunque esté el cagadero...

En fin.